Siendo una maestra y alumna en pandemia sanitaria y afectiva
En este tiempo de cuarentena solo me he dedicado a hacer y deshacer. Desde mi rol como docente he sentido una reestructuración mental a la hora de generar conocimientos de manera más didáctica, pero siempre teniendo muy en cuenta que estamos en un periodo de contingencia sanitaria, además de económica, afectiva y social. No sé si esa reestructuración pueda llamarse "hacer", ya que tengo la increíble sensación de que solo durante los primeros quince días, aproximadamente, he estado más apegada y comprometida con mi trabajo. Han devenido en mi falta de energía, productividad y sosiego. Quizá debido a que también soy alumna de Maestría a veces prefiero acomodarme ahí, colocarme esa etiqueta. Supongo no está mal en ciertos casos. Pero ¿qué pasa cuando en pandemia aparecen de repente situaciones personales y de salud realmente complejas? ¿Cómo mantener dos roles y evitar que la ambigüedad intelectual y emocional se apropie de ti? No es ponerse profunda ni nada por el estilo. La pregunta es real y necesaria: ¿qué pasa cuando se te atraviesa la enfermedad de un ser querido en tiempos de pandemia y tienes que ser profesora y alumna a la vez online? Qué más quisiera saberlo yo.
Mis alumnos han sido divinos, ya que han recibido y comprendido muy bien mi situación; me han tenido paciencia y al tiempo, han cumplido, en la medida de lo posible, sus tareas. Creo que es algo súper humano "poder" entender y por supuesto que se los agradezco en el alma. No obstante, estoy consciente de que yo también tengo que poner de mi parte, por lo cual he procurado (ya que soy su maestra, ellos mis alumnos y es su materia, su calificación y están en la recta final de la Prepa y su promedio cuenta mucho justo ahora) ser flexible con fechas de entrega. Pienso que ahí está la clave para hacer que esta cosa de la "educación a distancia contigente" funcione: ser flexibles con los alumnos y estar muy atentos a lo que tengan que decir, no solo al momento de enviar trabajos, sino cuando hablan de los detalles. Los detalles sobre lo que no entendieron, les gustó, no les pareció o sí sobre tal o cual tema. O incluso alguna forma de expresarse, el uso de ciertas palabras; un deseo de corazón, un estar-ahí-para-escuchar, etc. Creo que los resquicios es lo que nos queda para salir del hoyo mental. Porque los resquicios, sean cortos o largos, siempre dan con una salida hacia la amplitud. Un poco de impulso. Impulsos. Hay impulsos que nos ayudan. Los míos son mis alumnos y el amor y esperanza hacia los seres queridos.
Por otro lado, mis profesores de Maestría, así como mis superiores directivos del Bachiller, han dado sus cátedras de manera ordinaria, y eso se agradece. Al menos yo lo aprecio, ya que no me han dislocado más la jugada. Todo se trata de asistir a clases en línea a la hora establecida: 2 horas de una y casi 4 de la otra, para escuchar hablar a uno de Políticas Educativas en México y otros países; y escuchar hablar al otro maestro y a los compañeros que exponen sus diapositivas y de Corrientes educativas modernas usadas hasta la contemporaneidad. Y en el Bachiller ha sido cumplir con formatos de planes de trabajo y evaluación, juntas online vía Meet y estar al pendiente del chat de "Maestros 2020" de WhatsApp.
Hasta ahora, manterme ocupada en los "detalles poco concurridos", aunque sean retazos con los cuales voy construyendo mi collage, es lo que me ha mantenido en curso. Sin embargo, no sé qué tanto vaya a cambiar nuestra manera de trabajar y sobre todo, interactuar luego de este 1 de junio, si es que regresamos a las aulas físicas este 1 de junio. Es probable que no. Los retazos llenan hoyos, amontonados, mas no los acomodan. Ahí está el "deshacer". Espero que podamos reestructurarnos y "hacer", construir algo nuevo para que nadie deje de aprender.
Mis alumnos han sido divinos, ya que han recibido y comprendido muy bien mi situación; me han tenido paciencia y al tiempo, han cumplido, en la medida de lo posible, sus tareas. Creo que es algo súper humano "poder" entender y por supuesto que se los agradezco en el alma. No obstante, estoy consciente de que yo también tengo que poner de mi parte, por lo cual he procurado (ya que soy su maestra, ellos mis alumnos y es su materia, su calificación y están en la recta final de la Prepa y su promedio cuenta mucho justo ahora) ser flexible con fechas de entrega. Pienso que ahí está la clave para hacer que esta cosa de la "educación a distancia contigente" funcione: ser flexibles con los alumnos y estar muy atentos a lo que tengan que decir, no solo al momento de enviar trabajos, sino cuando hablan de los detalles. Los detalles sobre lo que no entendieron, les gustó, no les pareció o sí sobre tal o cual tema. O incluso alguna forma de expresarse, el uso de ciertas palabras; un deseo de corazón, un estar-ahí-para-escuchar, etc. Creo que los resquicios es lo que nos queda para salir del hoyo mental. Porque los resquicios, sean cortos o largos, siempre dan con una salida hacia la amplitud. Un poco de impulso. Impulsos. Hay impulsos que nos ayudan. Los míos son mis alumnos y el amor y esperanza hacia los seres queridos.
Por otro lado, mis profesores de Maestría, así como mis superiores directivos del Bachiller, han dado sus cátedras de manera ordinaria, y eso se agradece. Al menos yo lo aprecio, ya que no me han dislocado más la jugada. Todo se trata de asistir a clases en línea a la hora establecida: 2 horas de una y casi 4 de la otra, para escuchar hablar a uno de Políticas Educativas en México y otros países; y escuchar hablar al otro maestro y a los compañeros que exponen sus diapositivas y de Corrientes educativas modernas usadas hasta la contemporaneidad. Y en el Bachiller ha sido cumplir con formatos de planes de trabajo y evaluación, juntas online vía Meet y estar al pendiente del chat de "Maestros 2020" de WhatsApp.
Hasta ahora, manterme ocupada en los "detalles poco concurridos", aunque sean retazos con los cuales voy construyendo mi collage, es lo que me ha mantenido en curso. Sin embargo, no sé qué tanto vaya a cambiar nuestra manera de trabajar y sobre todo, interactuar luego de este 1 de junio, si es que regresamos a las aulas físicas este 1 de junio. Es probable que no. Los retazos llenan hoyos, amontonados, mas no los acomodan. Ahí está el "deshacer". Espero que podamos reestructurarnos y "hacer", construir algo nuevo para que nadie deje de aprender.
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